Pucherazo ruso sobre el petróleo venezolano

La Rusia postcomunista de Vladimir Putin ha cooperado con la Venezuela cubanizada, cómplice y sovietizada tras de los sucesivos golpes de Estado de Nicolás Maduro, al violar una vez y otra la Constitución nacional -por no someterse a referéndum en las últimas urnas libres del chavismo para la Asamblea Nacional; y ahora, al bloquear el acceso a la Cámara legisladora a los diputados de Juan Guaidó, representantes de la mayoría que derrotó a Nicolás Maduro y a su derrotada izquierda bolchevizante, emergida a la muerte de Hugo Chávez.

Putin ha sido el otro gran beneficiario del tumultuoso percance en la AN, puesto que al final, regresado Guaidó, representante de la mayoría en la Cámara, se estableció la vía para que Rusia tuviera opciones nuevas en los caudales petrolíferos venezolanos. Y con ello, además, al cobro de la factura por el suministro de armas con las que fueron equipadas las milicias del chavismo, para complementar la coerción aportada por una facción importante de las Fuerzas Armadas de Venezuela.

Se abriría allí una interrogante de peso para el mundo suramericano si tras del restablecido orden en la Asamblea Nacional de Venezuela la Unión Europea articula una cooperación suficiente con la OEA.