Máximos de tensión en Oriente Medio

La caza con drones ordenada por Donald Trump del jefe militar más importante del régimen iraní, general Soleimeni, al aterrizar en el aeropuerto de Bagdad, eleva a máximo nivel la tensión en la zona, tanto por la importancia política del militar iraní como por la correspondencia con el rango de los motivos que lo precedieron: el asalto a la embajada de Estados Unidos en Iraq, por activistas chiíes operantes en el país, lo mismo que lo hacen en Siria, Yemen y Líbano. En cierto modo, la imbricación armada del chiismo en su articulación religioso-militar, activado desde el Irán al que servía el general cazado por orden de Donald Trump, a su llegada a Iraq, ha convertido el suceso en un conflicto regional de complejidad máxima.

La presteza con la que Vladimir Putín ha expresado su apoyo político al régimen iraní ilumina cumplidamente la escala del conflicto creado por la acción trumpiana de eliminar a la primera figura militar de la República Islámica de Irán. El tren de repercusiones que se esperan de la decisión del presidente Trump incluye desde la explosión del precio del crudo a la diversidad de consecuencias políticas y militares de todo orden y nivel.

Otro ángulo de la situación sobrevenida entre Estados Unidos y el Irán es el que corresponde a su impacto en el desenlace de las elecciones presidenciales estadounidenses, ya condicionadas por el impacto del Empeachment en las urnas.