Trump impone los asentamientos israelíes

A contrapelo de lo establecido por la legalidad de la Historia en la crónica del Próximo Oriente, y para certificar el sometimiento de la política exterior de los Estados Unidos a los dictados del sionismo, Mike Pompeo, el secretario de Estado de la Administración cursante en el Gobierno de Washington, ha dado cuenta de la consolidación sistémica en lo que ha sido su trazo rigurosamente sionista.

Aun así, al ser tan descarada e insostenible la arbitrariedad aportada por Pompeo, en su precisión sobre la política de Donald Trump al respecto seguida desde el principio de su mandato presidencial.

La enfática aceptación con que ha sido recibida desde la Oficina del Primer ministro israelí la declaración al respecto del Secretario norteamericano de Estado, al afirmar que “refleja la verdad histórica de que el pueblo judío no es un colonizador extranjero”…, y que “quienes cuestionan los asentamientos hacen retroceder las expectativas de paz, que sólo puede alcanzarse mediante negociaciones directas entre las partes”. Pero ¿quiénes son y de qué manera las partes?