Una telefase del Impeachment endurece el proceso a Trump

Habida cuenta la proximidad de las urnas presidenciales norteamericanas a la sustanciación del proceso de Impeachment al que está sometido Donald Trump, del que puede resultar su destitución, el hecho de que en esta cuarta ocasión haya mediado la denuncia, por un embajador estadounidense, de una grave irregularidad presidencial cerca del actual presidente ucranio, haya modificado el procedimiento judicial, convirtiéndolo de reservado en televisado; es decir, en multiplicada forma de irresponsabilidad política, adosada a las vísperas de las urnas para los comicios norteamericanos.

Si hasta la presente edición de los procedimientos de Impeachment aun no se había llegado a la destitución de ningún encausado, pues Richard Nixon optó por dimitir, cabe decir que ahora pesa la hipótesis de que Donald Trump viniera a optar por el mismo desenlace, dado el hecho de que el teleproceso, la conversión en espectáculo poco menos que en campaña contra sí le lleve a seguir, por redobladas razones, los mismos pasos que siguió su correligionario Nixon. Más que de la Política, sería cumplida ironía de la Historia.