Reclamado el ejército boliviano ante la emergencia nacional

Horas después de que Evo Morales aceptara el asilo político del Estado de México y, a bordo de un avión de sus anfitriones llegara a la capital azteca, en Bolivia la jerarquía militar era requerida por las fuerzas policiales para poner fin al desorden en que se encuentra sumido el país. La salida del poder por Morales ha devenido en un caos, impensable al parecer durante su largo periodo de mando, y tanto como ello, por el efecto pantalla regional generado desde su alianza política con la dictadura venezolana de Nicolás Maduro y el peso de de las izquierdas regionales lucradas por la narcoguerrilla colombiana, recién resucitada en este otoño que ahora acaba.

Pero la cuestión que también se suscita con la llamada policial boliviana a las Fuerzas Armadas, aparte del esperado regreso del orden público en el país, es que vengan a ser los márgenes de libertad aquello que no haga acto de presencia. A la Organización de Estados Americanos (OEA), en su arbitraje entre totalitarios y liberales en el mundo iberoamericano, le espera una tarea tan compleja y polémica como a los militares bolivianos.