Primer desconchado en el poliedro chavista americano

La dimisión de Evo Morales, presidente de la República centroamericana de Bolivia, abre un periodo de cambio político regional impulsado por la OEA (Organización de Estados Americanos) que rompe la inercia ideológica del chavismo venezolano, resuelto en su fase dictatorial de ahora, emprendida por Nicolás Maduro, bajo los auspicios y tutela del régimen cubano y las correspondientes inferencias rusas.

La dimisión del Presidente boliviano, con su impacto interior, ha tenido sus congruentes repercusiones en la dialéctica, de los frentes y orientaciones ideológicos en el mundo suramericano. Procesos ambos con sus correspondientes ejes, aunque atenidos también a sus propias contradicciones.

Pero si todo ello no fuera bastante por si mismo y desde si mismo para generar un caos de mayor cuantía en uno y otro componente geográfico y sistemático, concurre también lo que podrían llamarse exofactores de variabiidad diversa en la genética del caos político en América del Sur.

Y por si algo faltara todavía ahí concurre todavía la esquizofrenia aportada por Donald Trump desde la potencia cimera de los Estados Unidos de América. Escrito quede todo desde el más profundo respeto al lector.