Viento de paz comercial entre Washington y Pekín

No es poco ese viento, ese logro en términos de alcance global, el fin de la guerra arancelaria entre EE.UU y la China de estos últimos seis años; una parte, la primera potencia del Mundo, y la otra, el mayor gigante demográfico de la Tierra. El efecto de su respectiva condición escalar se resuelve en positivos balances para ámbitos regionales en principio ajenos a los que fueron ayer mismo contendientes en la materia, como es el caso de México y otros afines en términos de concurrencia económica, comercial.

Pero lo más notorio de este evento internacional es el hecho de que una de las dos partes del resuelto problema venga representada por Donald Trump, el presidente estadounidense, estadísticamente significado no por concurrir como aportante de soluciones, sino de problemas y conflictos.

Sino objetivamente muy importante, la dinámica alcanzada en el debate comercial chino-estadounidense. Resalta lo suyo, como digo, el giro de Imagen política del protervo presidente norteamericano.