Desde una coalición de izquierdas en Iberoamérica

Como respuesta y contrapeso al llamado Grupo de Lima, de configuración liberal y democrática, en el que se integran con España y la mayoría del conjunto iberoamericano, la Unión Europea, bajo el el pilotaje del régimen de La Habana y la añadida inercia soviética, de la dictadura chavista de Nicolás Maduro, se ha venido a articular un grupo de configuración totalitaria cuyo afloramiento resulta inseparable de la labor de zapa del ex jefe del Gobierno español José Luís Rodríguez Zapatero, cuya aportación al encauzamiento del régimen de Nicolás Maduro fue decisiva para que a las fuerzas democráticas venezolanas no obstara, en tiempo y forma oportunos, que por vía de los hechos se llegara a consolidar el golpe de Estado. Mediante el cual evitó que la gran derrota electoral sufrida en las últimas elecciones parlamentarias habidas en el régimen creado por Hugo Chávez, le apeara del Poder.

Aquí, la labor de Rodríguez Zapatero en la política nacional, durante el periodo constitucional de la Transición, asiste a nuevas, reveladoras luces, con pormenores relativos al fraguado frente ideológico impuesto por la dictadura venezolana de Maduro.

Ninguna aportación tan decisiva para el revisionismo de los frutos de la Transición como esa Ley de la Memoria Histórica, convertida en venero cardinal para los coaligados rencores de las izquierdas hispánicas de aquende el Atlántico. No es por tanto casualidad la función capital del expresidente del Gobierno español en la articulación de la alianza entre las izquierdas iberoamericanas con Maduro y los Castro a la cabeza. Hogaño como antaño.