El terrorismo del IS designa nuevo califa

Tal como cupo prever desde el fatalismo propio de la dinámica islamista, la muy reciente eliminación del último califa del terrorismo suní, Abu Bakar Al Jalifa, tras ser localizado en territorio sirio,  a seis kilómetros del espacio turco, y acosado por fuerzas especiales del Ejército norteamericano, detonó el chaleco con explosivos que llevaba adosado, mientras huía junto a tres de sus hijos, luego de ser delatado dentro de un contexto de dilatada presión de los Servicios de Inteligencia estadounidenses. Todo ello, conforme cabe advertir, en un paralelismo cierto con el sistema seguido para la localización y muerte de Osama Ben Laden, el creador de Al Qaeda; aunque si en este caso la localización del vértice del IS ha sido en el espacio sirio, en aquel fue dentro del paquistaní. Bien que tanto en un caso como en el otro, la “antena territorial” era aliada.

De ello se infiere y deriva que para la seguridad de cuantos “califas” el terrorismo islamista se saque de la manga en el futuro, tendrá que radicarlo en espacios político-geográficos al margen de las antenas militares de Washington.