Horas singulares en la vida norteamericana

Como en un extraño y enérgico paralelismo de daños nacionales, se solapan en la actualidad estadounidense el declinar de la catastrófica pesadilla de los fuegos que todavía azotan el vasto ámbito de California, contándose por muchos miles las hectáreas de terreno, rural y semiurbano, que de una parte engloba la industria del cine y sus entornos residenciales, y de otra no deja de sorprender que la escala de tan enorme catástrofe natural desborde las capacidades tecnológicas propias de lo que es la primera potencia mundial en todo orden de capacidades.

Pero, al propio tiempo acontece la hoguera político-jurídica que alumbra el probable impeachment a que se deba someter el presidente Donald Trump, una vez que parezcan haberse consolidado los cargos en su contra cerca de supuestas indebidas presiones del demócrata Biden sobre el Gobierno de Ucrania.

Así las cosas, parece cobrar añadida explicación el contento mostrado por el actual huésped de la Casa Blanca al comparecer públicamente con sus más próximos colaboradores para confirmar la muerte de Al Bagdadi, el creador del tinglado terrorista del Isis, en cierta relevante medida sucesor de Osama Ben Laden, también eliminado por soldados norteamericanos en Pakistán, durante el mandato demócrata del presidente Obama.