Chile, en la rampa de su involución histórica

El registro de 18 muertes, la cuenta de más de 500 heridos, junto al balance de 2000 detenidos y envueltos tales registros de desórdenes, con el de las voces brotadas del gentío en grito a la tropa diciendo "soldado no dispare" compone un cuadro de anómala excepcionalidad flotando en una huelga general, envuelta a su vez dentro de un balance de agitación social cuantificado en una masa de varios centenares de detenidos, y transversalmente se cruza desde el Gobierno, con la llamada a los reservistas.

Sólo una sostenida acumulación de errores del régimen chileno a lo largo de los últimos años, puede explicar la pérdida de control político y social en aquella nación andina desde el regreso al Poder a la progresiva normalidad democrática después de la disolución de la dictadura del General Pinochet y de una sostenida normalidad democrática en la Casa Blanca, heisféricamente alterada con la irrupción del actual mandatario, cuya estabilidad llega sacudida con un nuevo acoso tras revelaciones de uno de sus embajadores en Ucrania sobre sus manejos contra Biden, rival demócrata, en las próximas urnas presidenciales norteamericanas.

El problema chileno de ahora no deja de guardar relación con el cisco Trumpiano.