Juncker se va con una andanada contra los nacionalismos

Tildándolos de estúpidos y cortos de miras, el presidente del Consejo Europeo, Jean-Claude Juncker ha resumido el porqué del tropezón logrado por la “embajada” del separatismo de tenora y barretina, en la puerta misma del Parlamento de la UE, al cabo de la maniobra que pretendían coronar en Luxemburgo, cegados por lo muy estólido de sus desvaríos secesionistas.

Variable en las patologías nacionalistas es la que incluye la participación de extranjeros en actividades de presión política contra el Estado del país donde se encuentran, al margen del régimen jurídico-administrativo que deba reconocérseles. Corresponde a este supuesto de activismo, el reiterado caso de súbditos marroquíes detenidos en diversas ciudades catalanas durante las manifestaciones habidas en estos últimos días. Tan relevante como el hecho de las propias detenciones, ha sido la subsiguiente expulsión suya de tierra española.

Tal desenlace, como era de prever, ha tenido su desarrollo secuencial en la retaguardia burocrática del secesionismo, aunque sin llegar, en su retórica argumental, a calificarlos de componentes de su propia “Legión Extranjera”.