La dictadura venezolana explota la revuelta ecuatoriana

Un Nicolás Maduro relajado, sonriente y divertido, ha comparecido ante las cámaras de televisión en crítica y réplica al presidente ecuatoriano Lenin Moreno, con aplauso de las protestas contra la retirada de las subvenciones a los combustibles hechas por los indigenas del país, movilizadas desde al “castroterrorismo” de la guerrilla resucitada en la selva colombiana. La dinámica de agitación, expandida también por Nicaragua, corresponde a una estrategia de dispersión de los desafíos a la quebradiza voluntad regional de consolidar la normalidad política centroamericana. Los disturbios ecuatorianos cabe entenderlos como logro estratégico de la dictadura bolivariana en la medida de que desvía críticamente la atención general del escándalo humanitario que representa la tragedia nacional en que ahoga el pueblo venezolano, a despecho de los inmensos recursos económicos del país.