Trump, en el dislate geopolítico

La embestida arancelaria norteamericana en su reacción antieuropea por la concurrencia en la industria aeronáutica, se ha venido  cruzar, en lo que a España respecta más sensiblemente, con el problema del despoblamiento en varias de nuestras comarcas ligadas a la explotación agrícola y ganadera: ámbitos especialmente sensibles al negativo impacto del castigo arancelario en que ahora se viene a prodigar la Administración republicana del presidente Donald Trump. Pero, obviamente, no es este aspecto de la cuestión lo más relevante del dislate en que se engolfa el huésped del Casa Blanca.

Es el marco de la OMC, Organización Mundial de Comercio. en el que se sitúa la cuestión de la carga arancelaria contra las exportaciones agropecuarias de España a Estados Unidos por su pertenencia al Consorcio de Amberes, junto a Francia. Alemania y Reino Unido, constituido en apoyo, y como soporte de la opción aeronáutica europea, en concurrencia industrial con la industria aeronáutica norteamericana.

Junto a la anomalía funcional del mecanismo de relación entre una parte y la otra, la europea y la estadounidense, y como  componente más grave del problema figura la impronta política presidencial de no pararse en barras, aunque en ello se venga a propiciar un coste geopolítico en nada concorde con el sentido y coherencia histórica de la solidaridad atlántica.

La gravedad del daño que tal ocurrencia política supone para el campo español se refleja en la cantidad y variedad de los productos afectados … aceite de oliva, vinos, frutas, hortalizas, quesos, derivados cárnicos, lo que supone un “arancelazo”, de 700 millones de euros. El rechazo de tan desmesurada ocurrencia, como no podía ser de otro modo, ha sido directamente comunicado al embajador estadounidense en Madrid.