Dos errores básicos de Donald Trump

Fue el primero de ambos, uno y otro de sonora defección, con daño para terceros, el suscrito en París sobre el Clima, que este año pone internacionalmente foco con su rotulación del Cambio Climático; al que siguió, poco después su retirada del Pacto con Teherán de los Miembros Permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y la República Federal de Alemania, para que la República Islámica de Irán se plegara a la Ley Internacional sobre las Armas y Procesos Nucleares. Las dos patas de banco han tenido su correspondiente réplica con el peso de las realidades con elocuencia inapelable.

Respecto al clima, no puede haber réplica más imperativa que el clamor del mundo y sus multitudes, que demandan una cruzada universal para que no se nos escapen el techo y el suelo de nuestro hogar en el Cosmos. Y en lo que toca a la denuncia norteamericana del Acuerdo Internacional con Teherán sobre las Armas Nucleares, el error del actual titular de la Casa Blanca, ahí queda la prueba del inmenso dislate trumpiano con el resucitado envilecimiento de la seguridad de la navegación en el Golfo Pérsico, de una parte, y de otra, la apertura a hechos bélicos tan graves como el bombardeo del complejo petrolero saudí de Aramco, con subida puntual del precio del petróleo. Resumiendo mucho, quizá demasiado, puede decirse que ese par de defecciones del presidente Trump, con el tema del Clima y con el Acuerdo sobre Irán, cabe considerarlas cumbres geopolíticas de la torpeza universal.