Hong Kong, retorno de las manifestaciones

Ahora se pide una independencia orgánica para investigar la supuesta brutalidad policial habida en las 14 manifestaciones en la urbe que fue colonia británica dentro del ámbito nacional chino. Desde el núcleo de la demanda reinstalada en la calle, se proclama que lo concedido desde el poder delegado por el Gobierno nacional de Pekín “es demasiado poco y llega demasiado tarde”. Aunque en la reanudación de se añaden dos novedades importantes: la consolidación formal y personal de los poderes del régimen continental, de una parte; y de otra, un nuevo procedimiento táctico: la renuncia a la uniformidad de los concurrentes a las protestas callejeras, lo que dificulta ostensiblemente la presión de las fuerzas de Seguridad.

La laxitud operativa, asimismo, parece que llega propiciada por el cambio de fondo en el contexto internacional de la relación entre Estados Unidos y el régimen comunista chino, en su disputa económica centrada en la óptica global de los equilibrios comerciales. De un modo o de otro, resulta lógico que la calma en la disputa comercial tenga su correspondiente efecto de laxitud en el contexto político de la presión  liberal que ejercen los naturales de la ex colonia británica, llevados, y arrastrados por su propia inercia histórica. La digestión del cambio histórico es una variable independiente del confort político de los gobernantes.