Injerencia trumpiana en la incidencia británica

Más allá del debate de fondo en la disputa interna dentro el debate parlamentario sobre la legitimidad de Boris Johnson de acortar el plazo de debate sobre la condición del Brexit, la manifestación del Presidente estadounidense aplaudiendo el recurso a la Corona para acortar el tiempo disponible y necesario, al objeto de que la salida de la Unión Europa se hiciera en el marco de unas determinadas condiciones, nunca sin ninguna; lo finalmente establecido con la intervención de la Reina, permite, al dejar fuera de juego al Parlamento, un desenlace del proceso de ruptura que se ahorma al gusto nacionalista propio.

Resulta obvio que esto que cabe considerar impropio por indiscreto, no habrá sido del gusto de los Gobiernos de la Unión Europea, al igual que de los componentes del “G7”, dónde, por cierto, había causado positiva impresión en lo concerniente al problema del Golfo Pérsico. Pero si algo faltaba para el mal sabor de boca, que en general comporta el Brexit, y muy particularmente en los términos en que sobrevendrá sin criba del Parlamento, ha sido la metedura de pata de Donald Trump.