El relevante éxito del "G7"

Sólo con el estólido contrapunto de la impertinencia “bolsonara” ubicada en el vértice del Estado brasileño, cabe calificar de exitosa y brillante la gestión francesa del “G7”, al conseguir el acuerdo de Donald Trump la aceptación de la presencia en el foro de Biarritz del responsable iraní de Asuntos Exteriores, expedientado hasta entonces por el Gobierno estadounidense, y la avenencia de la República Islámica de Irán para la celebración inmediata de una Cumbre entre el presidente Rohani y Donald Trump: encuentro en el que se negociaría la reversión al estado de cosas preexistente a la retirada norteamericana del Acuerdo suscrito en su día con Irán, entre los componentes fijos del Consejo de Seguridad, más Alemania, y la República Islámica de Irán; Acuerdo por el que ésta se avenía a la entera aceptación de las leyes internacionales contra la expansión de las armas nucleares.

En razón de todo ello, la restauración del Acuerdo por parte de Estados Unidos, conllevaría la retirada de las sanciones norteamericanas a Irán y, de inmediato, la remoción del estado de cosas imperante en el Golfo Pérsico. Especialmente todo lo que respecta a la navegación por el Estrecho de Ormuz, que incluye el tráfico del 20 por ciento del petróleo que se consume en el mundo. La copernicana condición del giro que representará el regreso norteamericano al Acuerdo Nuclear, si se llega a la Cumbre de referencia irano-norteamericana, ilustra claramente, si todo se confirma, el éxito global del “G7” y de la Francia de ahora mismo.