Calabazas danesas a Trump

Probablemente era lo que menos cabía esperar a quienes representan y encarnan el supremacismo estadounidense y blanco en el seno de la derecha norteamericana, que aglutina a lo que ya cabe denominar el “trumpismo”. Algo que, antropológicamente, habrá que inscribir en una suerte de neonazismo que disiente del humanismo de corte europeo y cristiano, inspirador de una moral que orienta la idea política de Europa como proyecto ajeno a todo cuanto sea discriminación,como lo fue, supuso y representó el credo hitleriano.

Cabe entender que la declaración del Gobierno de Copenhague, frente a la iniciativa de ofrecerle la compra de Groenlandia, algo así como una alternativa tangente a la opción global, y desde todos los puntos de vista más inclusiva de la OTAN, hasta el momento en que el huésped de la Casa Blanca pasara a cuestionar el rango de las aportaciones europeas a la defensa de la Comunidad Atlántica. Cuestionamiento trumpiano que en las calabazas danesas a la petición de la mano en Groenlandia ha tenido la más congrua de las respuestas esperables.