Trump, causa y efecto de este crítico Ormuz

De no haber hecho lo que hizo aquel día de mayo de 2018, al denunciar y ponerse por montera el Acuerdo del Consejo Permanente del Consejo de Seguridad, junto con Alemania y la República Islámica de Irán para que ésta se integrara en la Ley contra la difusión militar de la Energía Atómica, a cambio de que ésta a la libre y pacífica exportación de sus ingentes recursos petrolíferos, no tendría que encontrarse ahora en la tesitura de restablecer los mínimos esenciales de seguridad para el tráfico naval correspondiente a un 4o por ciento de ese transporte de crudo a lo ancho del Golfo Pérsico.

Restablecer la seguridad de la navegación por la puerta de acceso a esa zona es una labor de complejidad manifiesta, tenido en cuenta, sobre todo, o detalles como el hecho de que en ello concurren magnitudes que afectan, en términos dependencia estratégica al 91 por ciento del consumo chino de crudo de petróleo y al 62 por ciento del correspondiente al que fue el Imperio del Sol Naciente. Y en rangos de magnitud muy próximos a los referidos sobre japoneses y chinos se acumulan significativos balances compuestos por adquirentes del oro negro.

En resumen, a estas alturas del problema del Estrecho de Ormuz, la tarea que se ha impuesto el presidente norteamericano, no  deja de sumarse a otras de parecido jaez, dicho ello por verse obligado a pechar con el peso de los correspondientes errores cometidos, también en temas nacionales, como el de la migración y el de las armas entre los particulares.