Renuncia alemana a convocatoria americana

Donald Trump se define por exigir cuentas a sus interlocutores políticos cuando median entre ellos nexos de alianza; lo que no tiene nada de particular cuando lo normal es que sea así siempre que nuestro personaje haya cumplido con la parte que le era exigible y propia, conforme lo que se hubiera convenido en el respectivo acuerdo, bilateral o multilateral. sí ha ocurrido, una vez más, ahora con el Gobierno alemán, cuando cuando la parte estadounidense le echa en cara lo relevante que resulta la aportación de EE.UU a la defensa de la RFA y, en general a la de Europa, y, sin embargo, los germanos no se avienen a integrarse, en el ámbito del Golfo, en la estructura de defensa del transporte de petróleo por el Estrecho de Ormuz, cosa que afecta a los intereses del mundo libre y, en términos generales, a un 20 por ciento del transporte de petróleo que se efectúa por vía maríima.

Considerada la cuestión desde otra perspectiva, no cabe olvidar que la responsabilidad última del actual problema del Estrecho de Ormuz hay que considerarla desde la perspectiva de la responsabilidad del propio Trump, contraída cuando se apeó del Acuer..do internacional con Irán – de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, más la propia RFA,para que los iraníes acataran la legalidad internacional en lo que toca a la producción de los componentes de las armas nucleares. Si Trump no hubiera roto el Acuerdo Nuclear con Teherán, la Guardia Revolucionaria habría dejado en paz el Estrecho de Ormuz.

La moraleja de esta tabarra de Donald Trump con sus aliados parece no ser otra que la existencia de un problema no advertido en la Administración de Washington: la inexistencia de un equipo solvente de consejeros.