Italia: volantazo contra el cierre portuario a los inmigrantes

La autorización italiana del desembarco de 116 migrantes para redistribuirlos entre cinco Estados miembros de la Unión Europea (Alemania, Irlanda, Francia, Portugal y Luxemburgo) parece cerrar un sonrojante capítulo de inhumanidad y racanería populista en la Italia de ahora, y de pereza institucional en la Europa comunitaria; en lo primero, por lo que se refiere al sonrojante populismo de Salvini y los suyos, y lo otro por la inercia letal de las burocracias reblandecidas.

El arreglo redistributivo nunca dejó de ser salida clara dentro del marco histórico y geográfico tan obvio como el de la cuenca mediterránea: siempre manantial de civilización hasta su ahora secado manantial de racanería. También es de señalar lo mucho de aliento que ha sido el nefasto ejemplo supuesto, bien lejos de allí, la avaricia soez del trumpismo estadounidense frente a las gentes que llegan de Centroamérica a las sonrojantes lindes de la frontera más hispánica con los Estados Unidos. Tan lejos de Dios y ensimismados en sus penúltimos errores.