La compleja armada europea para Ormuz

Tan elocuente como es la necesidad de llevar la seguridad de la navegación al Golfo del Petróleo, especialmente al Estrecho de Ormuz – por donde es trasegado el 20 por ciento el petróleo que se consume en el mundo -, es la evidencia del cúmulo de problemas que supone integrar en una suficiente proximidad de capacidades, visión y perspectivas entre los integrantes coligados para la empresa, dada la tan compleja diversidad de los intereses latentes en el empeño. Y al fondo de todo, el espectro del disparate perpetrado por Donald Trump al apearse del Acuerdo Nuclear con la República Islámica de Irán, para que ésta cesara en su fabricación de materia radiactiva con la que producir armas nucleares.

La pifia trumpiana en la cuestión nuclear iraní, al desdecirse del cuerdo colectivo suscrito con el régimen de los ayatolá, ha tenido a su vez efectos nucleares en otra acepción del término, puesto que repercuten en la trabazón temática de diferentes cuestiones políticas que se concitan en la muy plural relación atlántica propia de sus vínculos históricos. Los nexos occidentales no son flor de un día ni cosa de temporada. Si lo es, en cambio, la novedad que han supuesto para la cuestión de Irán las veleidades del actual presidente norteamericano. Veleidades que son la causa primera de la desestabilización del Golfo del Petróleo y de la Respuesta de la Armada Europea para Ormuz.