Horas bajas en la relación hispano-norteamericana

No es de dulce, precisamente, el momento por el que atraviesan las relaciones hispano-norteamericanas en el marco militar, después del incidente del petrolero cargado con crudo iraní llevado al puerto de Gibraltar por la Marina norteamericana en maniobra invasiva de aguas territoriales españolas, aunque la parte británica haya venido ahora a atribuirse como propias.

Visto lo sucedido es que el apresamiento efectuado por el Grupo de Combate de la Marina norteamericana de un gigantesco petrolero panameño no pudo llevarse, desde el Golfo por medio del Canal de Suez, a causa de un obvio problema técnico, por no caber en esa vía de agua, hubo de circunavegar el continente africano, doblando el Cabo de Buena Esperanza y entrar después, por el Estrecho de Gibraltar, en el Mar Mediterráneo.

Todo eso es una parte de la cuestión, a lo que acompaña la bruma política que parece envolver la relación euro-norteamericana en el contexto de la OTAN por una parte, y por otra el de los recelos, venidos por y fiscalidad y tecnologías desde el Acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur.