Europa, nueva investidura y distinto contexto occidental

La investidura de Úrsula Von der Lyden al frente de la Comisión Europea se produce en un contexto de muy preocupante inflexión dentro de lo que llegó a ser el bloque atlántico. La llegada del actual presidente a la Casa Blanca se ha traducido en un síndrome de modificaciones y acumulados cambios cualitativos que desdibuja, cuando no emborrona el trazado y propio reconocimiento de modos de enfoque y puntos de vista compartidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Muy significativo es el extremo de que la recién elegida presidente de la Comisión Europea haya sido, en el Gobierno de Angela Merkel, titular de la Cartera de Defensa; es decir; procede del ángulo mismo de fricción entre el punto de vista del presidente Trump y los eurocomponentes de la OTAN, tan zaheridos y criticados por el obseso de las mancebías, por supuestamente remisos a la aportación de fondos a los recursos de la defensa occidental.

Parece lo razonable entender que si Europa se ve poco menos que forzada a reconsiderar qué esfuerzos, debe hacer para municionar de forma adecuada y justa su defensa, según sostiene el presidente Trump, posiblemente sea quien ha sido hasta hace sólo unas horas titular alemán de defensa, un muy cualificado asistente al debate desde esta orilla del Atlántico