Giro involutivo en el proceso venezolano

Mientras la instancia noruega para la paz promovida por el Gobierno de Oslo abre un nuevo capítulo en las Barbados, de un punto, y de otro el Papa Francisco aporta unas bendiciones sobre esta opción, de intercambios verbales entre los opositores y el régimen de Nicolás Maduro – de tan sostenida como inútil trayectoria ante la faz de José Luís Rodríguez Zapatero comisionado por el régimen de Nicolás Maduro – el “Pollo Carvajal”, responsable superior que fue del Sebin, el Servicio de Seguridad del régimen chavista, y ahora preso en una cárcel española, ha calificado al “Hijo Político” de Hugo Chávez como el mayor corrupto de la Historia de Latinoamérica”.

La andanada descalificatoria parece no puede tener otra materia de referencia que el tráfico de la cocaína que durante tantos años aportó los fondos para la financiación de la guerrilla de las Farc. Todo un tráfico en cuyo soporte territorial jugó papel principalísimo el espacio hondureño y con el espacio, el negocio derivado para el Gobierno del presidente Celaya, derribado al cabo por un golpe de Estado, hecho desde el T.S. y el Ejército. Nicolás Maduro era el ministro de Información en el Gobierno venezolano de Hugo Chávez. Y en razón de tales títulos desempeñó una defensa ardorosísima en defensa del depuesto presidente hondureño, muy enriquecido durante el tiempo que preservó desde el Estado la plena Integridad territorial del circuito de la cocaína. Asimismo, parte de Ejército venezolano participó del lucro generado por esa droga. Y del trenzado de una y otra colaboración, militar y política, se establecieron tras de la muerte de Hugo Chávez, las condiciones suficientes para el catastrófico desplome global de Venezuela.

Al cabo de tanta involución y reiterado fracaso, cada vez es más difícil darle un soporte a la esperanza.