Hong Kong: protesta en defensa de quienes protestan

Acaban de ser ahora 230.000 los congregados en la ex colonia británica en defensa de las libertades que había (sólo 56.000 en versión de Pekín), en el curso de esta quinta manifestación de protesta, durante sólo un mes, de quienes insisten insisten en defender las libertades hongkonesas vigentes hasta la llegada de la emancipación colonial y de las iniciativas del actual Gobierno de la Plaza contra los libertades de los naturales de ésta.

El problema no es otro que el de la inevitable solución de continuidad, la dura y mecánica fractura derivada del paso de un régimen colonial ajeno a la dictadura comunista que subsiste en la masa continental del Estado, tras la derrota del régimen dirigido por Chiang Kai Shek en el curso de su larga y durísima Guerra civil contra la alternativa comunista de Mao.

En contrapunto con el peso de las condiciones históricas de fondo, juega también el propio peso de los cambios que sobrevienen casi a diario, en cortísimos plazos, como el de la señora Lam, líder del Gobierno local, cuando se descuelga diciendo que “La Ley de Extradición está muerta” significa tanto como que las últimas manifestaciones valieron para todo, o que no pesaron nada para el destino del territorio. De todos modos, para el Partido Democrático, lo dicho por Lam no valió para nada, pues “fueron palabras que llegaron muy tarde”. Una cosa son los desacordes y otra los coincidentes en la disidencia.