Tregua sin plazos en el choque comercial chino-norteamericano

En el haber del G20 dentro de la Cumbre de Osaka, destacan dos acuerdos de sonora magnitud y diversa naturaleza, el alto en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que amenazaba con romper la estabilidad económica del mundo, y el Acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, luego de décadas de gestación para unir en un marco de voluntades compartidas las economías de la cuenca del mundo atlántico.

En lo primero cabe decir, que ha sido tanto como una detonación de paz política por la escala global de las dos partes concertadas, tanto por el global cambio de viento que representa para la relación entre los dos gigantes, como por el puntual añadido del ruego de Xi Ping, el 'Hombre de Pekin', de un “trato justo” para Huawei, de cuyo rango cabe decir que representa un significado totalizador de la entera relevancia de la tregua acordada en Osaka.

En la estela de esta importante cuestión no sólo resaltan sus resultantes económicas globales, también lo hacen los ángulos políticos en lo que  respecta a la relación de Estados Unidos con las alternativas de cambio en el mundo asiático, desde Corea del Norte a la cuestión de Irán. Un problema éste en el que el presidente Trump no tuvo el acierto logrado con la tregua de China en la Cumbre de Osaka