Evolución nacionalista de la rebeldía hongkonesa

Las reiteradas manifestaciones en la ex colonia británica, iniciadas en la llamada Revolución de los Paraguas vienen a resolverse en proceso de progresiva decantación nacionalista, donde pesa más, de forma progresiva, la alergia al peso de Pekín que la evocación del pasado, de sede londinense. La dinámica de las protestas urbanas tiene su motor en el “no” a la normativa que regula la extradición al Estado chino, como efecto de las consecuencias penales de las infracciones de la ley vigente en el territorio. Y el formato de la protesta se sitúa a estas alturas de la película, en que no vale ni basta con la mera suspensión de la vigencia de la establecida extradición a China, sino que lo necesario es que ésta, la tal extradición, desaparezca simple y llanamente.

Pero la pretensión del cristalizado nacionalismo hongkonés no se queda sólo en eso, sino que alcanza a la jerarquía gobernante, a la que acusa de “marioneta de Pekín”. Y en la misma línea de perfiles y propósitos evolucionan las señas nacionalistas con lemas tales como “Esto es Hong Kong, no es China”, o este otro de “ Hong Kong todavía no es China, ni lo será nunca”.

Y si algo faltara para aproximar explicaciones a la efervescencia en que se resuelve la actividad y la actualidad social y política en la ex colonia británica, ahí está la próxima Cumbre del G20, con su pléyade de pesos pesados de la Economía y la Política y mundiales. Ante los cuales, por lo que se ve y se siente, pretenden comparecer quienes fueron colonia británica y ahora no quieren quedarse en colonia china.