Hong Kong, a la cumbre G 20

A la Cumbre del G 20, en Osaka, Japón, atenta en principio al abordaje solutorio del conflicto comercial entre Estados Unidos y China, han venido a sumarse, sucesivamente, los temas del choque político-militar entre la República Islámica de Irán y la primer potencia del Mundo a causa de la defección de Washington, por una parte. Y, de otra, la crisis honkongnesa y Pekin a resultas de la resistencia de la población de la ex colonia británica por la normativa del Gobierno autonómico local sobre las competencias penales de China en materia de extradición.

Si el asunto irano-estadounidense deriva de la retirada del compromiso suscrito en el compromiso internacional del Acuerdo, por el cual Irán se avenía a cumplir la legalidad en materia de energía atómica aplicada a fines militares; esa retirada ha generado un marco de conflictividad en el que ha cristalizado la actual crisis petrolera, con los episodios sobre ataques en el Golfo Pérsico al transporte marítimo de cargueros de varia nacionalidad. Con todo lo cual, este conflicto diplomático – militar, viene a a debatirse en el horizonte temático del G-20, a celebrar en el ámbito de la nipona Osaka.

Pues bien, en ese mismo escenario habrá de repercutir la tensa evolución interna de las tensiones que se van disparando entre la democracia que se convino para la población de Hong Kong y las relaciones subsistentes entre ésta y el Gobierno y el Gobierno de Pekín. Pero en el seno de éstas es donde se incardina el recurrente conflicto entre la población de la ex- colonia británica y la Autoridad “delegada” como instancia administradora de las relaciones penales entre los componentes de la Colonia y el Poder de Pekín. Se trata de un irresuelto problema de transición entre la dependencia colonial que hubo y la independencia política establecida.