Reiterada alarma en el Golfo Pérsico

Parece haberse establecido en la Cuenca del Petróleo, para una larga data, la alarma que no cesa; haciéndolo cada vez en presentación dimensional de rangos progresivos, es decir con redoblados motivos de amenaza; no sólo para la paz regional en el espacio del Oriente Medio, sino también en todo mundo asiático. Igual son gravemente significativas las derivadas económicas potencialmente Implícitas en la dinámica económica del proceso. Los precios del crudo y sus derivados van, en términos de desestabilización, muy por delante de lo que se teme por lo que se asume como guerra que ya adelanta sus señas de identidad.

Ese área de acceso del Mar de Omán hacia el Estrecho de Ormuz, tras el que se abren las costas de los Emiratos Árabes Unidos frente al sur de la República Islámica de Irán, se reitera como escenario agravado de los ataques sufridos por dos buques cisterna, aunque ahora lo hace con otro más y con daños mayores, según informaciones difundidas por la Quinta Flota norteamericana. Pero la gravedad de estos sucesos se define tanto por su repercusión en el precio del barril de crudo que se incrementa en 2 dólares, como por el hecho de que por esa angostura marítima pasa un tercio del petróleo llevado por mar y un quinto del total mundial.

Pero es que añadidamente a estos ataques en la parte suroriental de la cuenca del crudo, se ha informado también del ataque de chiitas uties contra un cargamento saudí de etanol con destino a Singapur; ataque en el que se ha herido a 48 tripulantes.

Esta acción de yemeníes sintónicos de Teherán añade y complica el papel de Irán en toda la compleja sintomatología de las relaciones entre Irán y Arabia. Un pleito que se ha venido a envenenar un mucho más de lo mucho que ya estaba con la denuncia por Donald Trump del Acuerdo Nuclear y por efecto de las sanciones económicas impuestas a los iraníes.