Hong Kong, y sus recolonizaciones

Partiendo de una doble referencia, con la revuelta de Tianamen, dentro del Estado comunista chino, y la de 1997, luego de la descolonización, en 1997, con miles de manifestantes clamando por las libertades de cuño occidental, que habían eclipsado en el regreso hongkonés a la soberanía de la nación china, han sido muchos más los millares de liberados de la soberanía británica (un millón, según ellos. Y 400.000 según los actuales titulares del poder cursante sobre la totalidad de los paisanos de Confucio).

¿Que porqué tan sólida y bizarra protesta de los “liberados” del Imperio Británico?, para oponerse al proyecto de una Ley de Extradición que permitiría entregar a Pekín, sin juicio previo, a sospechosos de haber delinquido. Proporcional a la gravedad del disparate contra los derechos humanos, ha sido la masa de manifestantes que se han echado a la vía pública para bloquear el acceso al Parlamento que debe elaborar la muy exigible ley que regule la imputación y delimite las condiciones legales propias del respeto a los Derechos Humanos.

La masiva objeción conciencia ha sido reprimida con toda la gama de medios usuales en cualquier suerte de dictaduras: balas de goma, gases lacrimógenos y gas pimienta. Pero pese a ello, los diputados no han ido a dónde pretendían. Ha sido, de momento, el precio del lema “Un país, dos sistemas” que en hace medio siglo Pekín prometió respetar.