Nicolás Maduro, incompatible con las elecciones en Venezuela

Seis años consecutivos de caída del Producto Interior Bruto (PIB) en Venezuela, es el dato estructural, desde la óptica económica, capaz de resumir la base del fracaso de la vía política para el desenvolvimiento democrático de la convivencia nacional en un país dotado por la Naturaleza, paradójicamente, por un compendio de dotes económicas sin par en otro lugar de nuestro Planeta. También cabe decir, en sentido opuesto, que tampoco puede encontrarse otro ámbito estatal en el que se conjuguen circunstancias políticas tan adversas como las que se concitan en este país de tan retórica evocación bolivariana.

Vienen a cuento estas consideraciones sobre la dramática tesitura por la que atraviesa Venezuela por las declaraciones que Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, el único órgano de representación legítimo de la soberanía nacional, surgido de las últimas elecciones democráticas allí celebradas; órgano del que debió surgir la elección del nuevo presidente, puesto que la Oposición vencedora lo fue en términos tan absolutos que Nicolás Maduro, el presidente vencido, debió someterse, por mandato legal, a referéndum de revocatorio. Cosa que no hizo. En lugar de ello se inventó una Asamblea Constituyente, que puso bajo su mando, invistiéndose presidente de la República. O sea, perpetrando un golpe de Estado. De ahí que Juan Guaidó, Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, haya declarado a La Vanguardia de Barcelona que “No habrá elecciones libres en Venezuela si no se retira Nicolás Maduro”.

¿Será preciso que para ello tengan que autorizarle La Habana y Moscú?