El conmocionante impacto de la llegada de Trump a Londres

El hecho de que una percepción significativa de la opinión en el mundo, parezca percibir que cada uno de los disensos trumpianos sea de alcances más duros, o solo preocupantes, que todos los demás, al resonar o traducirse como lente de aumento en cada una de las sucesivas sacudidas provocadas allí dónde ha tocado la actualidad política británica, desde la relación global con Europa al plano individual de las alusiones individuales, en las referencias a la actividad parlamentaria y a la propia de otras instituciones públicas del Reino Unido.

Desde tal perspectiva global, generada por la muy atípica condición del personaje, multiplicada por la relevancia absoluta, literalmente primordial, de la plataforma de poder histórico sobre la que se asienta y representa, no puede menos que preocupar lo que nos espera – como algo más que espectadores – , de este capítulo de cambio tan crucial en la Historia de Occidente: cuyos presupuestos históricos de todo orden en lo político, lo económico y especialmente en lo militar, aparecen, de modo compulsivo, alterado por la impronta discontinuista del hombre de la Casa Blanca, con su signo sorpresivo y oscuro.

Al fondo de la perspectiva abierta por este episodio de estas horas por Londres, de Donald Trump, como preámbulo de una celebración en el Continente europeo del Desembarco de Normandía, parpadea la paradoja del trumpiano “reembarco” o “inversión política” de lo que supuso cuanto ahora viene a celebrar alguien muy hipotéticamente procesable.