Europa, embestida por Trump

Sólo el ya tópico trapisondismo de Donald Trump atempera y quita hierro a la embestida con la que quien preside la más importante potencia mundial que nunca conoció la Historia, inicia
su viaje de Estado al Reino Unido de la Gran Bretaña, una nación soberana ahora incursa en una peripecia político-diplomática de tal envergadura y complejidad nacional que tiene dividida a su población en términos que, cabe definir, carecen de precedentes en tiempos de paz.

La horrísona carencia de pudor político ha llevado al especimen que ahora alberga la Casa Blanca washingtoniana a la injerencia sin precedentes que supone chapotear, sin pudor ni respeto, en un debate nacional como el que el pueblo británico enfrenta sobre los términos de su fractura institucional con la Unión Europea. Intromisión agravada con polémica histórica de tanto fondo como el de la justa aportación de la parte estadounidense en el seno de la Alianza Atlántica para subvenir a los gastos de la común defensa militar occidental.

Pero no acaba ahí el despropósito del presidente norteamericano, cuando se columbra la probabilidad institucional y política de un Impeachment por sus hipotéticos ilegales trapicheos con el presidente Vladimir Putin. El disparate, en este otro asunto trumpiano concierne a su intromisión en el debate del partido conservador británico, partiendo desde sus propios puntos de vista contra lo que fue la integración británica en la Unión Europea. El de Trump, cabe considerar, es disparate de peso histórico, sobre el que habrá de volver.