La protesta española contra la tramoya soberanista en la ONU

En pocas ocasiones como la presente, salvo en casos de guerra, se habían producido actuaciones desde el exterior contra los intereses integrales de España. Y en menos que en la de ahora con la actuación de propios españoles y por medio de la tercera mano de una institución internacional de tan relevante peso como el de Naciones Unidas. Utilizar, tal como se ha hecho, a la propia ONU, para tramar en su seno una mendaz acusación contra nuestras autoridades, instituciones; nuestras leyes y el entero conjunto de nuestro Estado de Derecho desde la conspiración separatista en Cataluña, es cosa de la que no había precedentes como esto ocurrido ahora.

De ahí el vigor y la determinación de la protesta formulada por el Estado español,en la que se incluye la recusación de dos miembros del Grupo de Trabajo “onusino” que considera arbitraria la prisión preventiva de líderes del “Procés”, al elevar al nivel de las quejas tres notas verbales por las irregularidades que se observa en el procedimiento - según Asuntos Exteriores - del Grupo de la ONU, por filtrar a los letrados de los acusados antes de que lo conociera el Gobierno español, destinatario del mensaje.

Pide el Gobierno de España, demanda de la atención internacional el reconocimiento de que es el nuestro un Estado de Derecho, un régimen democrático, de libertades, de vocación solidaria con los integrados en la Unión Europea, y solidaria con las compartidas instituciones de ésta. Pero necesario es también tomar cumplida cuenta de que resta por ,madurar una conciencia común, compartida, la de que los riesgos son tan compartidos como los frutos de la solidaridad. Queda un objetivo por compartir: el de que lo que hoy afecta a un emblema de Estado Nacional, en términos de integridad nacional, como ahora con España, puede otro día ocurrirle al vecino de al lado.