Venezuela: madura la martingala por Noruega

Mientras siguen muriendo niños en Caracas, por falta de dinero para la adquisición  de medicinas en el hospital caraqueño aplicado al tratamiento de determinadas dolencias infantiles, el régimen de Nicolás Maduro, el “Hijo de Hugo Chávez”, que acaba de abrir otra vía política en Noruega para seguir mareando la perdiz de una supuesta apertura política - al tiempo que prosigue el recurso a las armas -, gasta en tal en ello para cubrir millones de dólares que bastarían para cubrir varios Presupuestos Anuales de ese importante centro hospitalario, propio de país tan dotado como fue la Venezuela, riquísima, anterior a la ruina en que la ha sumido el chavismo. Muy cualificadamente desde el acceso de NIcolás Maduro al poder, en su segundo tramo; cuando derrotado en las últimas elecciones libres allí celebradas, lo fue en términos tan severos - por encima de los dos tercios de la Asamblea Nacional -, que se vio constitucionalmente obligado a convocar referéndum revocatorio de su presidencia.

En vez de ello dio un golpe de Estado.  Se sacó de la manga otra Asamblea: la Constituyente. Es decir, una nueva fuente de legitimidad política. Para la renovación de ella es para lo que anuncia ahora Maduro que convoca nuevas urnas. En semántica castiza se diría ahora que tal y no otra es la “burra” que Nicolás Maduro ha querido vender al muy desinformado Gobierno de Noruega, toda vez que al resto de la Europa libre no le podría ir con esa camelancia.

Y en tanto siguen así las cosas en la desventurada Venezuela, los niños de allí enfermos de unas concretas dolencias remediables, mueren uno tras otro porque el dinero para las medicinas lo necesita Maduro para mantenerse al volante del autobús de aquella sórdida dictadura chavista.