Doble activación de la OEA por la represión centroamericana

A la alerta política de la OEA (Organización de Estados Americanos) por la anomalía totalitaria tan sostenidamente cursante en Venezuela, desde el secuestro de la soberanía nacional en las últimas elecciones parlamentarias allí celebradas, al no purgar el presidente Maduro la enorme derrota padecida en ellas, por no abrir el obligado referéndum revocatorio, y en cambio improvisar otra Cámara, de funciones constituyentes, se viene a sumar la exigencia de Luis Almagro, Secretario General de la Organización Interamericana, al Poder nicaragüense de que esclarezca la desaparición este viernes de Zayda Hernández, fundadora del Movimiento Estudiantil 19 de Abril, cuando, en compañía de otro joven – Gustavo Méndez- se dirigía a participar en una manifestación cerca de la catedral de Managua, en protesta por la muerte de un joven, nacido en Nicaragua y nacionalizado estadounidense.

La hipótesis compartida es la de que la desaparecida no ha sido detenida por efectivos policiales, sino secuestrada por paramilitares o por fanáticos del sandinismo, especímenes paralelos a los que en Venezuela nutren y compactan los efectivos formales de represión.

Los paralelismos entre una y otra dictadura represiva se extienden a otros registros más precisamente cuantificables. En Nicaragua, según medios de allí, se encuentran por más que centenares los. encarcelados por el hecho de manifestarse , aunque más que en Cuba, dónde los muchos más de restricción años años de vida antidemocrática se hacen notar. En casos, sobre todo, como en el de la despedida a Eddy Montes, muerto de un disparo en una de las cárceles nicaragüenses.

Otro de los componentes de singularidad en la actual Nicaragua es, muy significativamente, la atención deparada por el Sumo Prelado Berboglio al matrimonio gobernante en Managua, al llamar a Roma a un prelado tan políticamente disidente como nicaragüense libre.