Rección conminatoria norteamericana contra la detención de Zambrano

No se trata de una simple expresión crítica de la diplomacia estadounidense frente al encarcelamiento de la segunda jerarquía política de la Asamblea Nacional de Venezuela, constituida con los votos habidos en las últimas elecciones libres del país: de unas urnas en las que el chavismo gobernante -encarnado en las huestes de Nicolás Maduro- sufrió una derrota superior a dos tercios de los escaños. Hecatombe parlamentaria originaria, como mis lectores conocen, de que el aun  presidente del país incumpliera la obligación legal de convocar un referéndum revocatorio de sus competencias y atribuciones.

En lugar de atenerse ese precepto constitucional, tal mandato de la “Ley de leyes”, Nicolás Maduro perpetró un Golpe de Estado. Un ataque al orden establecido. Creó una Cámara Constituyente, sin derogar la que previamente existía, la Asamblea Nacional, de la que su Gobierno fue literalmente barrido en los referidos comicios libres; es decir, el órgano jurídico y político presidido por Juan Guaidó, por cuya razón pudo éste, en su momento, proclamarse presidente Interino de Venezuela. Y en virtud de la misma legitimidad constitucional, nombrar a Edgar Zambrano Vicepresidente del Gobierno de la Nación.

Está tan claro el desafuero en que consistió el Golpe de Estado primero y el delito subsiguiente de encarcelar al vicepresidente Zambrano: cargo legítimo, conforme la Constitución vulnerada, que Pompeo el Secretario de Estado ha podido dirigirse al régimen contra derecho impuesto en Venezuela en tono tan absolutamente conminatorio que configura la probabilidad de que ello pueda dar paso a una actuación del Gobierno estadounidense contra las actuaciones ilegales, antidemocráticas, de esta dictadura chavista de Maduro.

Y al respecto, no está de más recordar el peso internacional del mundo de las democracias europeas y americanas alineadas en el apoyo y defensa de las libertades políticas por las que luchan las mayorías venezolanas.