USA mueve barcos, Irán responde con papeles

Al movimiento de la Flota norteamericana rumbo a los estrechos orientales del petróleo, luego de las tensiones desatadas por la última crisis entre los palestinos e Israel, el Gobierno iraní, por mano del presidente Rohani, ha fijado un plazo de 60 días a los signatarios del Acuerdo Internacional sobre el desmantelamiento de su Programa de Armamento Nuclear, Acuerdo del que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, decidió retirarse, poco menos que por inspiración del Estado de Israel.

El plazo iraní corresponde a un incumplimiento parcial de lo suscrito sobre la limitación de las reservas de uranio enriquecido conforme lo pactado en 2015. Y el anuncio lo hace Teherán al cumplirse la defección norteamericana sobre este grave particular, argumentada en la razón de que las ventajas obtenidas por la República Islámica de Irán con el Acuerdo Nuclear eran supuestamente desviadas a la fabricación de misiles y a la financiación de grupos políticos hostiles a Estados Unidos y sus aliados.

El anuncio iraní de su réplica contiene dos rangos o sentidos para sus destinatarios, suscribientes del Acuerdo de 2015: Rusia y China, de una parte, y la tripleta comunitaria: Alemania, Francia y Gran Bretaña, a las que el anunciante tizna con un punto de reproche de “complicidad implícita” con Estados Unidos.

De cualquier modo, la retirada estadounidense del Acuerdo con Irán para que éste se retirara del enriquecimiento de uranio, trajo consigo grandes pérdidas económicas por vía de las sanciones implícitas en la restricción de las exportaciones de petróleo. Y en opuesto sentido, no es menos cierto la existencia de tráficos tecnológicos previos desde Corea del Norte a Irán para la fabricación de misiles, como probó el Mosad al detectar, en el enlace aéreo de Damasco, la llegada de un técnico iraní para enlazar con un vuelo a Teherán, donde al poco le dio muerte el Mosad cuando se trasladaba a su casa.