Despliegue naval USA en torno a Irán

Basta, una vez más, el chispazo de un cruce de cohetería palestina y la consiguiente réplica de la fuerza israelí, para que pueda activarse la dinámica de un despliegue estratégico en el escenario, siempre crítico del Oriente Medio. Los resortes, sabido es, son el factor israelí y el motor iraní, desde que la República Islámica se Impuso en el solar de los Palhevi, servidores del mundo occidental en la dinámica económica del petróleo, especialmente desde el desenlace geopolítico de la Primera Guerra Mundial, con la “occidentalización” del Imperio Turco. Y luego, con el desenlace de la Segunda, los vencedores tomaron las posesiones turcas en el petróleo de la Península Arábiga.

Al llegar la década de los años 70 en la pasada Centuria, el mundo persa se enfrenta a una revolución política de base religiosa que trae, en ese mundo del Oriente Medio una doble división, política y también económica. En el Golfo del Petróleo se implanta una realidad en tensión poco menos que permanente. De una parte, el Islam y el petróleo del Chiísmo, y de otra, el Petróleo y el Islam del Sunismo.

Hasta el reinado del Sha, la Persia de la política y del petróleo fue de gravitación occidental. Desde la caída del Sha todo pasó a ser lo que ahora es: un “motor de explosión”. Una conflictiva realidad en la que se conjugan las rivalidades y tensiones de los mundos diversamente enfrentados. Unos y otros con sus respectivos logotipos y demás banderas. Es tanta la fuerza suya que ahora, una vez más mueven escuadras en torno a los estrechos, llámense de Ormuz o de cualquier otra manera; Israel o Palestina, Washington, Moscú, Riad, Damasco, Teherán… Todo puede ser confusamente simple y simplemente confuso desde este tiempo en adelante.