Manifiesto interés ruso en la ‘cubanización’ de Venezuela

Por razones poco menos que obvias, la Rusia de Vladimir Putin se ha precipìtado a sacar la artillería gruesa para terciar en la escena venezolana creada por la irrupción del presidente interino Juan Guaidó con la denuncia del golpe de Estado que supuso quebrar la Constitución nacional venezolana, al incumplir su obligación de someterse a referéndum revocatorio – que podría ser destitutorio – visto lo rotundo de la derrota electoral sufrida en las últimas elecciones libres habidas en Venezuela, toda vez que la victoria de la oposición fue superior a los dos tercios de la Asamblea Nacional: es decir, del total de los diputados.

Sabido es del lector que Nicolás Maduro en vez de someterse a la consulta revocatoria, cuyo veredicto sería congruente con lo rotundo de lo manifestado para la provisión de la Asamblea Nacional, se desvió a la creación de una Cámara nueva, de funciones constituyentes, incluida la de instituirle a él en presidente de la República Bolivariana.

Desde entonces hasta las presentes calendas,Venezuela, además de las  catastróficas deficiencias y calamidades de escala bíblica en lo social, lo político y lo económico, ha soportado el mangonéico espectáculo y la ruinosa pérdida de tiempo orquestada con la batuta del ex presidente del Gobierno español José Luis Rodriguez Zapatero. La exasperante pérdida de tiempo fue acompañada con el cultivo de la triple catástrofe gestora de Nicolás Maduro: en lo económico, lo social y lo político, conforme las pautas castrocomunistas que le habían imbuido en los Talleres de La Habana. Tal cosa y no cualquier otra es el engrudo empleado por Putin para disponer las actuales factores de presión contra el efecto Guaidó, articulado sobre la legitimidad histórica de la victoria electoral que, por imperativo constitucional, le obligó a Nicolás Maduro a someterse a que los venezolanos le destituyeran por medio del referéndum revocatorio.

Putin confunde el Caribe con el Mar Negro y Venezuela con Ucrania, pasándose por el arco de triunfo el apoyo de 50 democracias a la causa de Juan Guaidó y pretendiendo construir un puente con Cuba sobre Venezuela como el levantado desde Rusia sobre la anexionada península ucraniana de Crimea.