Rusia habría disuadido la huida de Maduro

El movimiento político/militar habido en Caracas, en el que se liberó de la retención en su domicilio a Leopoldo López, signo de oposición al régimen de Nicolás Maduro, saldado con un muerto y 100 heridos; operación con la que se pretendía derrocar el actual sistema político venezolano, surgido del golpe de Estado ejecutado por éste al no convocar el referéndum revocatorio al que le obligó la Constitución, por lo radical de la derrota sufrida (superior a los dos tercios de la Asamblea Nacional), y en lugar de cumplir tal obligación, se sacó de la manga la creación de una Cámara Legislativa nueva, la Constituyente.

Que dejó en vía muerta la Asamblea Nacional, ocupada por la Oposición que había ganado las elecciones.

O sea, que el movimiento políico-militar de marras no fue en ningún caso un “golpe de Estado” como insistió en decir TVE, al informar de estos sucesos de Caracas, sino de una dinámica de restitución de legitimidad política, personificada por Juan Guairó, representante del Parlamento que secuestró Nicolás Maduro.

Estas precisiones retrospectivas responden a elementalísimas razones de legitimidad política para medir la gravedad de las responsabilidades ruso-cubanas contraídas en la presión disuasoria sobre Nicolás Maduro, que ya tenía dispuesto un avión para salir de Venezuela. Con toda seguridad, no para irse a Constantinopla y fumarse otro  puro con su amigo Recip Erdogan.