Rusia se cruza en el diálogo entre Washington y Hanoi

Habrá que ver hasta qué punto la recién iniciada visita del presidente norcoreano a Siberia, a bordo de su tren, para verse con Vladimir Putin, presidente de todas las Rusias, no tiene un mucho de maniobra destinada a restarle al Presidente estadounidense margen de iniciativa en el diseño de nuevas geopolíticas en los mares Pacífico e Índico, con merma de las pautas asumidas por Donald Trump. En todo caso, lo que trae este encuentro que hoy jueves comienza en la capital de Siberia es algo más que la sola evocación de los encuentros a seis del reciente pasado con el régimen norcoreano Estados Unidos, de la propia Rusia, China Corea del Sur y Japón.

Aquello dio de sí la marcha de un mecanismo de negociación política y económica, en cuya virtud el país subvenía a la atención de sus muchas necesidades, exportando mano de obra al mercado ruso y tecnologías de aplicación militar, especialmente cohetería de misiles, cuyos fundamentos les habían sido aportados por la Rusia Soviética. Fruto de este quehacer fueron, por ejemplo los equipamientos de cohetes de que dispuso la República Islámica de Irán para estructurar con estabilidad cierta su amenaza estratégica al Estado de Israel.

Lo que parece más claro a estas horas es la reconversión a un esquema multilateral del diálogo bilateral de Corea del Norte en su interlocución con el mundo de ahora. Donald Trump ya no tiene el “monopolio” con el Hombre de Pyongyang y el entero régimen dictatorial que heredó de su padre y éste del suyo. Lo que se dice toda una monarquía soviética.