¿Cambio de ciclo para el terrorismo islámico?

La escandalosa incapacidad reactiva del Estado cingalés ante la trascendental información recibida sobre una probable acción terrorista del islamismo en Sri Lanka, como réplica a la matanza de musulmanes en mezquitas de Nueva Zelanda, abre una cuestión del mayor interés internacional, en la misma medida que la interrogante de si no se ha llegado ya al punto de que el peligro del terrorismo islamista resulte parangonable – aunque en medida mucho más acusada – de lo que en el anterior cambio secular, del XIX pasado al XX, pudo significar en su correspondiente escala de propósitos el terrorismo anarquista, centrado en la caza y eliminación física de dirigentes políticos y emblemas sociales.

Fue aquello un problema transnacional, de escala siempre situada en el orden publico singularizado con el que se desenvolvía la policía de cada lugar y pasaporte. Nada que ver con los parámetros y las tan diversas y distintas condiciones propias de la complejidad social contemporánea, lo mismo que todo lo referente al entramado de instituciones internacionales, que elevan poco menos que al infinito el entramado colectivo para la colaboración internacional disponible al hacer frente al terrorismo de toda condición.

Sobre ese orden de entramados recursos y posibilidades, parece tener viabilidad, resultar accesible, ese necesario empeño de consensuar por vía internacional unas estrategias de prevención y combate contra el terrorismo islamista, incurso como está en una tal dinámica expansiva como la que acaba de demostrarse, con tanto horror. en el “paraíso” de Sri Lanka.