Rusia parece relamerse con Ucrania

Menos por la sonora derrota del presidente Porosenko que por la estridente victoria de Zelenski en las urnas nacionales de una Ucrania sumida en la perplejidad, por las proporciones del desenlace electoral, no previsibles en los términos en que se han producido, es de prever que tanto por la OTAN en general que por lo que en particular, corresponde al Gobierno de Donald Trump, se está, a estas horas con las carpetas referentes al balance de los Acuerdos de Minsk, apagafuegos aplicados para, al menos, bloquear la violencia desatada en el Este de Ucrania, dentro del entero contexto de la anexión de la península de Crimea, y de la consolidación de un conflicto bélico de media intensidad entre ucranios del Este, asistidos y pautados tácticamente por militares rusos y efectivos regulares del Ejército ucranio.

Lo convenido con lo discutido en la capital de Bielorrusia, más las multas de los aliados a Rusia, oficiaron una sanción económica y política que más o menos sirvió para arreglar por encima los platos rotos en Crimea, Dombas y compañía. En estas elecciones recién habidas, y perdidas por Porosenko, las ha perdido también la OTAN – por la que el perdedor apostaba -, lo mismo que ésta lo hacía por él. Zelelnski ni era ni hacía Nada. Lo que vaya a hacer, de momento, nadie lo sabe. Muy probable que tampoco él.