Libia: el horror de la paz al vacío político

Más inesperado y sorprendente que la misma e Iniciada guerra es el tiempo que ésta ha tardado en prender tras de la contienda en la que la Gadafi perdió la vida y Libia el Estado y junto a ello el sobrevenido vacío político,simulado por una ficción de poder repartido en dos sedes: una en Trípoli, reconocida por la ONU, y otra en Tobruk, mimetizado por la nueva etapa egipcia y castrense de Al Sisi. Y al propio tiempo, una parte y la otra, flanqueadas por la desaparición del ISIS en la escena islámica, ha potenciado la panorámica de la inmensa riqueza yacente del petróleo líbico.

Lo ocurrido, con la marcha militar del “mariscal” Halifa Hafter desde la base de Tobruk a la capital tripolitana, seguida de los primeros choques de resistencia armada y las cuentas iniciales de muertos en combate, se ha visto también envuelta en la movilización diplomática correspondiente

.Turquía, Qatar,Italia, Francia y Rusia componen aparentemente el frente inercial de los Gobiernos interlocutores del Estado líbico, a la par que adquirentes del apreciado petróleo del país. Componen, de otro punto, la interlocución internacional de preferencia para la Secretaría General de Naciones Unidas.

Otro factor a considerar ante la dinámica de guerra en la tierra líbica es el de la traducción geopolítica del conflicto recién desatado en el oriente norteafricano. Afecta a la línea de flotación de la seguridad europea y en términos más amplios a la OTAN en su cumpleaños número 70.