Cuba retroalimenta la coacción militar venezolana

El “tanto das, tanto aprieto” es el lema virtual que preside la dinámica, nutrida con las remesas de petróleo que el régimen de Nicolás Maduro remite, a diario, al sistema comunista cubano. Son los pagos en oro negro, la soldada vertebrante del apoyo que el generalato aporta a la dictadura tiránica en que concluyó el legado de Hugo Chávez. Pero cierto es también que no es sólo la renta del petróleo lo único que alimenta el soporte castrense al régimen, en su papel activo y en su componente pasivo en la inoperancia frente a las milicias que el régimen despliega ante los manifestantes que protestan contra la catastrófica implosión de servicios como el de la electricidad  y el agua potable.

Tras de una y de otra cosa está el saqueo de los fondos presupuestarios. Los estratos del expolio son los veneros que nutren los fabulosos nutrientes de una corrupción sin la cual, por su inmensidad, es imposible explicar el colapso en que aparece sumida Venezuela. Uno de los países más ricos en bienes naturales del mundo iberoamericano. Es tanto lo expoliado en el país que no cabe entenderlo sin el concurso de saqueos exteriores por mano de regímenes ideológicos afines y cooperantes. Así, de tan misma manera, como la Cuba castrocoumnista y su vértice de hipermillonaria plutocracia fraternalmente heredada conforme parámetros de Forbes.