Brexit: pulso en la frustración para no perder el tren europeo

A estas horas y en esta fecha, el drama del diseño político sobre el futuro del Reino Unido, más desacorde que nunca, ha llevado a Teresa May, líder del Gabinete conservador, al acuerdo con Corbyn, su adversario simétrico en la Cámara de los Comunes, para pactar un compromiso sobre el Brexit y evitar así una salida británica sin acuerdo del Reino Unido en el breve plazo de sólo ocho días: el 12 de los corrientes. El acuerdo con la oposición laborista se había rechazado

en tres ocasiones anteriores. Lo cual parece decir muy a las claras que los opuestos, en común, han visto muy a las claras las orejas al lobo de un histórico fracaso nacional, en el marco de las urnas al Parlamento Europeo del próximo 22 de Mayo.

Justo es señalar en este cuadro británico de ahora mismo el clima imperante en el Consejo Europeo cuando su presidente, el polaco Tusk, pide paciencia a los interlocutores británicos mientras en el horizonte del corto y medio plazo permanece la amenaza del no acuerdo entre las

partes, a la hora de soldar definitivamente la fractura que ha supuesto con el Brexit británico. La niebla en el Canal de la Mancha es al Reino Unido a quien separa y aísla, no a la parte oriental y mayoritaria de la Unión Europea