Utrecht: fanatismo contra fanatismo

Un turco en Holanda, con tanto odio como el australiano en Nueva Zelanda contra islámicos en su viernes y su mezquita, la han montado en sólo dos días y unas horas. La barbarie del primero y su eco en el segundo, la han montado con su esgrima de barbaries. EL quid del asunto, por su gravedad, estriba menos en las proporciones respectivas de cada acción y su correspondiente reacción, que en la compartida y creciente escala de una y otra cosa. Es la diferente y alarmante génesis de conflicto lo que que se incuba a estas horas, con la colisión entre el extremismo religioso en partes del Islam como el wahabismo, generador de fondo de Al Qaeda, y los nazismos de diversa planta y formato. racista. Este factor estuvo en la base del terrorista noruego que mató – de momento – a 50 musulmanes en Nueva Zelanda, mientras que el wahabismo, como cepa y raíz, está en el fanatismo asiático que alienta con la radicalización islamista del Erdogan: demoledor de la occidentalización modernizadora de Turquía realizada por Kemal Ataturk, al cabo de la Primera Guerra mundial.